lunes, 13 de abril de 2015

SEBASTIAN ROA MESADO


Sebastián Roa Mesado

        Sebastián Roa Mesado (Teruel, 1968), es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Educación a Distancia y Licenciado en Ciencias Policiales por la Universidad de Salamanca.
       En 2007 publicó su primera obra Casus Belli, un thriller de ficción política y bélica. En el año 2008 salió a la luz su segundo trabajo, El caballero del Alba, novela histórica basada en Los Amantes de  Teruel. En junio de 2010, Venganza de Sangre resultó ganadora del Premio Novela Histórica Comarca del Cinca Medio.
       Sus novelas se engloban dentro del género histórico-bélico, con incursiones en la novela policial. Este año en curso publica su última novela llamada El Ejército de Dios.



       Desde este blog tenemos el honor de entrevistar y aprender de uno de los escritores que mejor ha irrumpido en la novela histórica, dejando su marca en este género.
Con gran futuro por delante, aquí os dejamos su punto de vista acerca de este mundo literario y otras cosas.


1.   ¿Cómo irrumpes en el mundo de la escritura? ¿Qué es lo que te motivó?

Tenía la inquietud desde muy jovencito y me apetecía probar. Primero con algún relato y, poco a poco, hasta llegar a la novela. Sin ánimo de publicar. Solo para ver si era capaz de terminar una narración extensa. Es cuestión de atreverse, de aprender, de probar, equivocarse y, sobre todo, de tener algo que contar.

2. Tu primer trabajo, “Casus belli”, se mueve en una temática de ficción. A partir de tu segunda obra acometes la novela histórica para ya quedarte. ¿Por qué este cambio?

En realidad no se trata de un cambio tan grande. La novela histórica también es, ante todo, ficción. Las dos columnas básicas que sostienen una novela son las mismas en todos los géneros: trama y personajes. Un error muy extendido es que en narrativa histórica se prescinde, siquiera parcialmente, de alguna de estas dos columnas, normalmente porque el argumento y los protagonistas —eso dicen quienes menosprecian el género— no dependen de la imaginación del autor o de su habilidad para manejar libremente el pulso narrativo. Si lo piensas bien, la única diferencia es el contexto temporal; en mi caso porque me resultan muy atractivas ciertas épocas pretéritas. Por lo demás, la ficción es ficción, sea de terror, policiaca, romántica, histórica, fantástica…

3. ¿Hasta que punto te gustaría ver una obra tuya adaptada al cine? ¿Te daría miedo que se perdiese la esencia en el tránsito?

Claro que me gustaría. Y no creas al novelista que te diga lo contrario. En cuanto al riesgo de que pierda la esencia, no lo considero tal. ¿Piensas que el Alatriste literario ha perdido su valor por culpa de la película o de la serie? Yo pienso que no.

4.  ¿Qué escritores se han convertido en una referencia para ti a la hora de escribir?

Por cercanía de género, Posteguillo, Corral, Eslava Galán y Pérez-Reverte. Fuera de España, Pressfield y Manfredi. Aparte géneros, soy un gran admirador de Delibes. Y ya que nos ponemos, vayamos lejos y nombremos al imprescindible Platón.

   5. ¿Qué pueden aportar los nuevos escritores que vienen detrás? ¿Son mejores o peores tiempos que cuando empezaste en este mundo?

Son distintos. Más complicados por causa de la publicación digital y la hipertrofia del mercado editorial. Hay tanta gente escribiendo que los auténticos talentos se pierden en la muchedumbre, tanto para los editores como para los lectores. Por otra parte, la inmediatez entre autores y lectores ha convertido el mundillo en una especie de mercadito donde priman las estrategias publicitarias agresivas y el dominio de las redes sociales, y donde proliferan los intermediarios, expertos en coaching y otras hierbas que sangran a los noveles incautos. Con semejante ruido impidiendo disfrutar de la música, acaba uno por recurrir a las grandes editoriales y a los autores consagrados. Lo malo del método es que, con ser más fiable —que no infalible—, es también perjudicial para descubrir joyas en bruto.

    6.  Descríbenos el trabajo previo antes de acometer un nuevo libro. ¿Qué proceso sigues? ¿Qué te hace ponerte a crear algo?

Primero llega la idea, que ha de motivarme lo suficiente como para dedicarle los próximos dos años y medio de mi vida. Fijado el contexto cronológico y espacial en el que quiero desarrollar esa idea, empieza el proceso de documentación, de lo general a lo específico. Tras un periodo de seis meses como base documental, sigo con la planificación de la trama y la creación de los personajes. Cuando tengo el mapa completo, toca ponerse a escribir.

7.  De tus cinco trabajos, ¿Cuál es tú hijo predilecto? ¿Te arrepientes de haber podido hacer más por alguno de ellos ahora que los ves publicados?

Mi novela favorita ha de ser siempre la última. Si no es así, no estoy progresando adecuadamente y he de replantear mi carrera. La novela perfecta, por otra parte, no existe. Eso implica que todas las que he escrito son mejorables, pero la idea es detectar los fallos y aprender de ellos, precisamente para que la siguiente novela supere a la anterior. Según este esquema, un autor no debe arrepentirse de sus errores, pero sí de no haberse empleado a fondo.

8.  ¿Dónde escribes? ¿Cuál es tu rincón favorito para abrir tu mente y dar forma a las historias que transmites?

Soy muy previsible. Escribo en mi escritorio, en mi ordenador de sobremesa, con la documentación a mi alcance y un gran corcho repleto de notas y chinchetas delante de mí. Con música casi siempre.

9.   ¿Qué te inspira más: el norte de España o la zona mediterránea?

En principio no hay diferencia. Mis ideas proceden más de hechos y personajes que de lugares. Aunque es cierto que en la Plena Edad Media, que es donde suelo situar mis novelas, se dieron episodios más jugosos en la costa mediterránea y en el resto de la frontera entre los reinos cristianos y al-Ándalus.

10.  ¿Cómo ves actualmente a la sociedad respecto al mundo de la literatura? ¿Temes que el papel claudique a favor del libro electrónico? ¿Crees que el universo cinematográfico solapará alguna vez al mundo del libro?

El cine y la literatura llevan décadas de armoniosa convivencia, eso no tiene por qué cambiar. Es más: son disciplinas que se enriquecen la una a la otra. En cuanto al libro electrónico, me declaro un total ignorante. Parece ser que la publicación digital ha abierto la puerta a la piratería salvaje, con lo que la llegada de los e-books, más que amenazar al papel, podría estar amenazando a la literatura misma.

11.     Antes de terminar, ¿pensabas que llegarías tan lejos? ¿Algún consejo para los que quieren ser un escritor tan reconocido como tú?

Yo, prácticamente, acabo de empezar. Y nada me garantiza que en uno o dos años no esté de nuevo en la línea de salida. Pero venga, allá va un consejo. O mejor dos: sed humildes y perseverad. Un escritor no es cualquiera que se pone a escribir. Ni siquiera te conviertes en escritor por terminar un libro, o por publicarlo. O por publicar dos, cinco o diez. Un escritor es una persona capaz de escribir con excelencia, de forma reconocida por el común de los mortales durante mucho, mucho tiempo. Un artista que sobresale muy por encima de sus semejantes, precisamente porque si todos fuéramos capaces de hacer lo que él hace, su mérito sería nulo. Escritores eran Miguel Delibes, Ramón J. Sender o Blasco Ibáñez. Los demás nos tenemos que conformar con ser autores de nuestras obras, conscientes del largo camino que nos queda por andar y de la altísima probabilidad de que jamás lleguemos a la meta. Quien pretenda seguir el sendero de la literatura, ha de asumir esta gran verdad. Entonces habrá dado el paso más importante para llegar a ser escritor.



Muchísimas gracias Sebastián Roa, esta entrevista es una gran oportunidad para aprender de los mejores.





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